miércoles, 21 de septiembre de 2016

Macri, Malvinas y la Antártida

Macri, Malvinas y la Antártida

Mauricio Macri continúa con su road show internacional. Pretende mostrar una “Argentina diferente”, tal como el Presidente describió al país ante inversores, en Nueva York. En el mundo han tomado nota del cambio pero esto no significa ninguna lluvia de dólares, como presagiaba el oficialismo, con mucho de amateurismo en estas lides, cuando comenzaba la administración. Como se dice en algún ministerio, todos estos gestos son más para los de adentro que los de afuera, que ya tomaron nota de que la conducta oficial ha cambiado desde diciembre de 2015. Los de adentro, más duchos en los problemas argentinos, tienen más recelos y sospechas fundadas.
La tentación de comparar la primera aparición de Macri en la asamblea de la ONU y el último road show de Cristina existe pero solo para verificar que el discurso de hoy, tan simple pero no inocuo, es muy diferente al de la anterior presidenta, cargado de ideología, también.
Macri creyó conveniente decir algo que sería obvio pero que necesitó remarcar luego de las críticas que se levantaron, inclusive entre sus aliados, por el acuerdo con Gran Bretaña. Entonces, el Presidente, que ya había dicho que la soberanía sobre las islas Malvinas es irrenunciable, volvió a llamar al diálogo a Londres para solucionar “amigablemente” la disputa de soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los “espacios marítimos circundantes”.
La diplomacia argentina está convencida que la mejora de las relaciones con Gran Bretaña puede traer en el tiempo que los británicos se avengan a discutir la soberanía en el archipiélago, y el espacio marítimo. Londres ratifica que todo les pertenece pensando, también, en sus derechos sobre la Antártida, que se superpone con el espacio que reivindica Argentina.
La diplomacia británica no tiene un pelo de ingenua y sabe que la posición argentina sobre Malvinas implicará concesiones que, es evidente, beneficiarán a los isleños, aunque el acercamiento forme parte de una estrategia de creación de confianza.
El “paraguas de soberanía” existe desde 1989, cuando Argentina y Gran Bretaña lo establecieron en Madrid, cuando se acordó para volver a tener relaciones tras la guerra.
La dureza kirchnerista no mejoró el reclamo argentino. Tenía, como todo, un objetivo doméstico. Macri, también, habló de soberanía por las críticas internas.
La negociación que ahora vendrá busca mejorar los vínculos bilaterales con Londres y hay gestos, además, hacia los isleños, que son ciudadanos británicos.
¿Por qué, entonces, tratarlos como si fueran un tercero en discordia?

te puede interesar

No hay comentarios: