sábado, 24 de septiembre de 2016

Malvinas: ¿somos capaces de una vida en común?

Malvinas: ¿somos capaces de una vida en común?

La columna de Lanata

Imaginamos unas Malvinas que no existen: pequeñas y vacías. Las islas tienen 12.173 km cuadrados (son, por ejemplo, la mitad de Tucumán) y albergan a unas cinco mil personas (2.931 civiles y dos mil militares). Nadie piensa ni discute, nunca, que haríamos con esas personas si mañana, por azar, nos devolvieran Malvinas: ¿fusilarlos? ¿Darles planes? ¿Detenerlos?
Uno de mis recuerdos mas fuertes de las islas -donde estuve hace unos años filmando un documental-fue descubrir, en la escollera de Stanley, el monumento que recuerda “la invasión”; quiero decir: un monumento en el que nosotros éramos los invasores. “In memory of those who liberated us” (En memoria de aquellos que nos liberaron. 14 June 1982”, se inscribe en la piedra).
Esta semana las islas volvieron a saltar a nuestra imaginación después de un paso en falso del presidente que se reveló como un novato: nadie puede convertir en oficial un comentario elegante de pasillo. Para colmo, todo terminó peor: la canciller Malcorra terminó enmendándole la plana como si Macri fuera un cadete de la Cancillería.
¿Habrá aprendido el gobierno que si un presidente dice una pavada debe ser el mismo quien se desdiga? Así las cosas, las islas imaginarias y las reales, el fanatismo y su neblina volvieron a las páginas de los diarios. Una nación no es sólo un sentimiento compartido sino, también, el reconocimiento de sus habitantes en derechos y deberes comunes: lazos reales que los impulsen a mantener la convivencia. Nada de eso existe hoy con quienes habitan las islas.
Un país con un alto grado de descomposición social, con un tercio de pobres, la mitad de los chicos que no termina el secundario y serios problemas de corrupción y de administración de justicia quiere, por obra de magia y sin pasos previos, discutir una unión de por vida con unos miles de campesinos ingleses.
No parece posible a menos que vuelva a intentarse la guerra: en este momento una batalla con Uruguay nos dejaría sin la mitad del territorio.
Argentina le debe a la derrota de Malvinas gran parte del derrumbe de la dictadura pero, a la vez, un retroceso cualitativo inmenso en la relación con las islas.
En la década del setenta actividades conjuntas que hoy discuten Malcorra y Duncan eran moneda corriente: en 1971, a partir de la llamada “Declaración de Buenos Aires”, se estableció entre Argentina e Inglaterra sobre Malvinas un servicio aéreo regular, comunicaciones navales, postales y telegráficas, facilidades turísticas, asistencia hospitalaria para los isleños, envió de maestras argentinas a Puerto Stanley, becas de estudio a los malvinenses, instalación de una oficina de LADE (Líneas Aéreas del Estado) en la capital de las islas, etc.
El primer vuelo regular de LADE con aviones Albatros fue el 12 de enero de 1972, con tres horas de duración desde el continente. Durante una década 1972-1982 LADE cubrió servicios aéreos entre Comodoro Rivadavia y Puerto Argentino: 1515 vuelos que transportaron 212.597 pasajeros, 465.763 kilos de carga en 3.553 horas de vuelo.
En el mismo año, 1972, el barco Bahía Buen Suceso hizo varios viajes, en ellos Argentina envió dos maestras para enseñarle castellano a los isleños, cuadrillas de técnicos de YPF para instalar tuberías y equipamiento para gas envasado, un barco de YPF viajó periódicamente llevando gas para consumo hogareño. En “Malvinas, el mito destruido” el Dr. Mario Calvi recuerda que en 1970 se entregó el primer DNI a un isleño -hecho que da por tierra afirmaciones de Cristina sobre el punto - Juan Alejandro Reid, hijo de un santacruceño que se casó con la isleña Pamela Margarita Mc Leed. En aquel periodo 22 niños cruzaron al continente para estudiar en los colegios Santa Gilda, San Jorge de Quilmes, Northlands y Barker College de Lomas de Zamora.
La vida conjunta es más lenta pero, también más verdadera. Los “negocios” conjuntos -me refiero a los joint ventures mencionados por Malcorra- enrarecerían la vida y nos pondrían en cinco minutos frente a la discusión eterna de la soberanía, que hasta ahora ha hecho la vida imposible. A la hora de repartir propiedad o ganancias es lógico que cada uno fundamente la validez de su parte en derechos de posesión. Siendo como somos parte de un mismo país, ¿seremos capaces de construir una vida en común?

viernes, 23 de septiembre de 2016

Los isleños

Malvinas: los isleños aseguran que Londres no debatirá sobre la soberanía con la Argentina

El gobierno de las islas descartó que en el reciente acuerdo entre el Gobierno y Gran Bretaña se vaya a discutir la soberanía del archipiélago
LA NACION
Viernes 23 de septiembre de 2016 • 11:34
Malvinas referéndum
Malvinas referéndum. Foto: Archivo
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Las autoridades de las Malvinas descartaron de plano la posibilidad de que el nuevo acercamiento de la Argentina con el Reino Unido contemple la posibilidad de discutir en el futuro la soberanía del archipiélago.
Los isleños abonaron el rechazo de Gran Bretaña de hablar del tema soberanía más allá del comunicado conjunto que sellaron Londres y Buenos Aires para restablecer las relaciones bilaterales.
"El gobierno del Reino Unido ha dejado perfectamente claro que no habrá ningún debate sobre la soberanía en las islas Falklands [Malvinas]. Esta es una posición fuerte y constante que está de acuerdo con la carta de la ONU sobre la autodeterminación", expresó hoy a LA NACION el máximo referente de la legislatura de las Malvinas Mike Summers.
A la vez, el legislador isleño destacó que "la gente de las Falklands [Malvinas] está contenta con el arreglo y la posición que tomó el Reino Unido con la Argentina, pero no desea cambiar el actual status". Es decir, que Summers desterró de plano la posibilidad de que en el futuro inmediato el comunicado conjunto y los acuerdos por la pesca y la explotación de hidrocarburos conjunto con la Argentina den lugar a un debate sobre la soberanía argentina de las islas.
Summers instó también por la necesidad de que un acuerdo con la Argentina por el restablecimiento de los vuelos al continente y las operaciones conjuntas de pesca e hidrocarburos estará "claramente sujeta al levantamiento de las sanciones económicas que pesan sobre empresas multinacionales" que operan en el Atlántico Sur.
Las expresiones de las autoridades isleñas de desterrar de plano el debate por la soberanía se dan apenas un día después de que el vicecanciller británico de Asuntos Exteriores, Alan Duncan, se reunió con un grupo de políticos de Malvinas.
En ese encuentro estaban Jan Cheek, miembro de la Asamblea Legislativa de las islas y Sukey Cameron, representante de las Islas Malvinas ante Gran Bretaña.
La reunión fue en Londres y, según pudo saber LA NACION, Duncan ratificó a los kelpers de que Mauricio Macri y la primera ministra Theresa May nunca hablaron de la posibilidad de negociar la soberanía de las Malvinas, tal como dijeron fuentes del Foreign Office.
Duncan emitió un tuit luego de ese encuentro en el que destacó: "Encantado de recibir a la miembro de la Asamblea Legislativa Jan Cheek y a la representante del gobierno de Falklands [Malvinas], Sukey Cameron, en el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Commonwealth para discutir de todo".

Medio Siglo

Malvinas: medio siglo de andar y desandar los caminos

La columna
Habrá que convencer a Londres de que los tiempos han cambiado. Pero primero deberemos convencernos nosotros.

Siempre hay “novedades” que no lo son tanto en el conflicto por la soberanía en Malvinas con Gran Bretaña. No funciona por el lado de la retaliación, se prueba por el lado de la seducción. Es un dilema que acompaña la dinámica del conflicto, al menos en el último medio siglo, luego del mayor logro diplomático argentino, la Resolución 2065 aprobada en Naciones Unidas durante el gobierno de Arturo Illia. El documento firmado la semana pasada en Buenos Aires con Londres parece inscribirse en esa dinámica pendular, al cabo de una retórica intransigente y un bloqueo de los vínculos con la población kelper que no dio mejores resultados.
Precisamente en estos días se cumplen 50 años de un episodio recordado con visos de leyenda patriótica: el Operativo Cóndor, el secuestro y desvío de un avión de Aerolíneas, protagonizado por un grupo de jóvenes nacionalistas, que aterrizaron en Malvinas con el propósito de izar allí banderas argentinas. Ese mismo día, el 28 de septiembre del ’66, el canciller Nicanor Costa Méndez, designado por la dictadura que había derrocado a Illia, debía exponer en la Asamblea de la ONU en Nueva York y referirse a las conversaciones con Gran Bretaña, mientras el príncipe Felipe de Edimburgo estaba en Buenos Aires como huésped del general Onganía.
Aunque los muchachos “cóndores” se dieron el gusto y pasaron por héroes, el episodio terminó mal para nuestro país, que 16 años más tarde repetía la escena con el mismo canciller y bajo otra dictadura. Aquella descabellada idea de septiembre del ’66 iría en serio en abril del ‘82: la Junta Militar anunciaba el desembarco en las islas y su restitución a la soberanía argentina. El rechazo del recurso al uso de la fuerza caía rendido ante un hecho consumado que buscaba lograr un alto rédito interno con bajo costo externo. Como sabemos, no sería así. Los daños internos y externos serían desmesurados comparados con aquella momentánea demostración de fuerza que terminaría en guerra y derrota. Hoy, como entonces, las conexiones aéreas entre el territorio insular y el continente vuelven a tener un papel relevante. Habrá que ver si servirán además para convencer a Londres de que los tiempos definitivamente han cambiado. Dependerá de ellos, pero primero de nosotros llegar a ese convencimiento.

jueves, 22 de septiembre de 2016

miércoles, 21 de septiembre de 2016

El Gobierno cuestionó una ley que impone


Eligiendo con cuidado cada palabra, Federico Pinedo, presidente provisional del Senado y miembro de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, cuestionó ayer abiertamente la ley 26.659, que impone sanciones a los que realicen actividades hidrocarburíferas en Malvinas sin autorización de la Argentina. "Es una ley muy mala para el interés nacional", dijo el senador macrista. Y enseguida completó: "El Gobierno está analizando el impacto de la ley".
En los últimos días sectores de la oposición venían advirtiendo la preocupación de que detrás del comunicado conjunto firmado por la ministra de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra, y el vicecanciller británico, Alan Duncan, estuviera la intención de derogar la ley 26.659.
Pero Pinedo recalcó ayer que lo que ocurra con la ley "es un tema" del Congreso y que cualquier decisión se tomará de manera "consensuada" con la oposición.
El senador criticó sin piedad a la ley, que es de autoría del senador Fernando Pino Solanas y fue sancionada en 2011. "Yo voté en contra de esta ley y dije que iba a perjudicar el interés de la Argentina en Malvinas porque genera conflictos con empresas de terceros países", dijo ayer el senador a Clarín y a otros medios de prensa acreditados en la Cámara Alta.
Pinedo detalló, además, que la ley generó un conflicto con Holanda y que ante una sanción aplicada por el Estado argentino la empresa de ese país se defendió con el argumento de que "las Malvinas son inglesas".
Sentado en la cabecera del coqueto salón gris del Senado, Pinedo recordó que le trasmitió a funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores -mencionó específicamente al vicecanciller Carlos Foradori- su preocupación por la ley vigente.
En ese salón, minutos antes, el senador había mantenido una reunión con parlamentarios y diplomáticos de Canadá. Pinedo detalló que le había solicitado al embajador Robert Fry que su país acompañe a la Argentina en los reclamos en la ONU y la OEA para discutir la soberanía de Malvinas con Gran Bretaña.
"Ellos venían apoyando a la Argentina a discutir la soberanía y el año pasado cambiaron de posición. Así que estamos pidiendo que cambien su voto nuevamente", contó Pinedo, quien además confió que en los próximos meses el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, vendrá de visita a la Argentina.
El senador también le quitó mayor entidad a la declaración firmada por Malcorra y el vicecanciller británico. "No hubo un acuerdo sino un comunicado que es una declaración de interés común. Se le da al comunicado una entidad que no tiene", subrayó.
Ayer, por otro lado, el senador del FpV Juan Manuel Abal Medina presentó un proyecto de ley para crear una comisión bicameral que se ocupe del seguimiento de la cuestión Malvinas. La iniciativa fue acompañada por los senadores Miguel Pichetto y Rodolfo Urtubey.

Un discurso desencantado que no desencajó


Un discurso desencantado que no desencajó

Clarín – Clarin.com Política Análisis Para quienes esperaban emociones como las que despertaban los discursos de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en las Naciones Unidas, como las que generan el cine y las novelas, la primera aparición de Mauricio Macri sobre el gran tabló de la Asamblea General puede desencantar pero no desencajar. Básicamente porque sigue la línea de esa intencionalidad política del gobierno de Cambiemos de que la “normalidad” guíe la política exterior argentina sin desafíos o vilipendios. Por cierto, el año pasado, en su último discurso ante la Asamblea de la ONU, Cristina olvidó mencionar la causa Malvinas. Estaba en cambio tan molesta con su par Barack Obama sobre otras cuestiones, que menciono la palabra Estados Unidos literalmente doce veces en un discurso que duró casi dos veces más que el de Macri. La referencia a la cuestión Malvinas que tuvo ayer el Presidente en la ONU forma parte de este formato del ingeniero, aunque valen la pena algunas acotaciones. No es la primera vez que ratifica el reclamo de soberanía sobre el archipiélago como algo “no negociable”. Tampoco es nuevo que su enfoque sobre la cuestión Malvinas busca desandar estos doce años de kirchnerismo. El problema es cómo será y qué conseguirá. La letra del comunicado conjunto entre Argentina Gran Bretaña tras la visita del viceministro Alan Duncan aborda cuestiones tan sensibles a la soberanía como vuelos, pesca, petróleo, navegación y turismo (tierra, habitantes, recursos naturales). Este inflamó los ánimos de opositores y propios al punto que hasta los mismos aliados debieron moderar la ira habitual de la diputada de la Coalición Cívica Elisa Carrió hacia Susana Malcorra, donde ya parece que se trata de algo personal de Lilita contra la Ministra. Al Gobierno de Macri le viene a ocurrir ahora lo mismo que con otros temas de alta sensibilidad. Tiene que volver sobre sí para explicarlo. Y deberá mostrar que lo que se consiga no será poco. Su ventaja igual no es poca. Argentina ya exploró la diplomacia abierta, cerrada, la guerra. La mayoría de los críticos de este acuerdo ignora que, generando la sensación de que batallaban duramente por la soberanía, los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner armaron un verdadero descalabro de resoluciones, pronunciamientos, decretos y leyes, que datan de 2003. Después de ver que tratar de “Okupas” a los isleños no servía, se creó la “amistosa” Secretaría de Malvinas en la Cancillería, para la cual su titular Daniel Filmus y la embajadora Alicia Castro hicieron un curso acelerado sobre historia del conflicto. En algún sentido, pese al innegable apoyo regional del llamado al diálogo de soberanía, la dura y altanera diplomacia británica volvíó a triunfar.
Un discurso desencantado que no desencajó

Macri dice que Gran Bretaña acepta retomar el diálogo sobre Malvinas

21/09/2016
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Argentina y el mundo/El viaje presidencial a la ONU

Contó que recibió una respuesta afirmativa de Theresa May, la premier británica, luego de plantearle que “habría que empezar a hablar” del tema. Para Malcorra, no debe interpretarse como una referencia a la soberanía
El Presidente Mauricio Macri reveló ayer que la primera ministra británica Theresa May le dijo que está “de acuerdo” en comenzar un diálogo bilateral sobre las Islas Malvinas. “Le dije que estoy listo para comenzar un diálogo abierto que incluya, por supuesto, el tema de la soberanía sobre las Islas”, dijo Macri, y completó: “Me dijo que bueno, que sí, que habría que empezar a conversar”. “Son cosas que llevarán años, pero lo importante es que comencemos, y ella estuvo de acuerdo”, sostuvo el Presidente al relatar ante los periodistas que cubren su viaje a Nueva York el diálogo informal que mantuvo con May.

La primera ministra abordó al Presidente en un almuerzo de Jefes de Estado que compartieron en el edificio de las Naciones Unidas, convocados por el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon. Allí, según Macri, May lo saludó y conversaron “de mesa a mesa”. El diálogo fue breve, pero por lo visto les alcanzó el tiempo para ir directamente al plato fuerte. Anoche, luego de que clarín. com informó sobre el encuentro, el Gobierno salió a bajar el tono de la novedad que un rato antes había anunciado el propio Presidente.

La canciller Susana Malcorra, que no estuvo presente en el momento en que Macri y May se cruzaron, dijo que “efectivamente el gobierno británico está abierto a un diálogo de múltiples temas”. “Han tenido un encuentro positivo, el Presidente ha insistido en que el reclamo de soberanía tiene que discutirse y la primera ministra ha dicho que efectivamente está dispuesta a dialogar, pero ella no ha reconocido que el tema de la soberanía pueda discutirse”, le dijo la canciller a Clarín en un diálogo telefónico para bajar la expectativa que había generado la revelación del Presidente.

La repercusión del contenido del diálogo sorprendió a todos los funcionarios de la delegación, que desconocían de qué habían hablado los responsables últimos de la conflictiva relación bilateral. Un ministro confesó a Clarín que le preocupaba que la difusión de esas palabras pudieran perjudicar el proceso de diálogo con Londres abierto hace nueve meses. Hasta anoche, el Foreign Office -la cancillería británica-, no había salido a mostrar una posición oficial sobre la conversación.

No fue la única referencia al conflicto que hizo ayer Macri. En el estrado de la Asamblea General, Macri había dicho: “Confiamos en que será posible activar un mecanismo para solucionar definitivamente ese diferendo” y mencionó que su intención es activar un modo para resolver “amigablemente” la disputa.

Macri y May habían tenido hace diez días un encuentro similar en la Cumbre del G-20 en China, y Londres y Buenos Aires firmaron el miércoles pasado un comunicado conjunto en el que anunciaron la intención de conversar sobre los vuelos entre el continente y las islas y los tratados de pesca y explotación petrolera, sin que eso implique resignar las posiciones de las dos partes sobre la soberanía de Malvinas.

“Reitero nuestro llamado al diálogo con el Reino Unido, como mandan tantas resoluciones de esta organización para solucionar amigablemente la disputa de soberanía, que tenemos –hace casi dos siglos– por las Islas Malvinas”, dijo el Presidente, en un discurso que parecía estudiado. “Hemos dado muestras de interés en avanzar en nuestra relación bilateral, que puede y debe ser mutuamente beneficiosa.

Por eso confiamos, también, en que será posible activar una solución definitiva a este prolongado diferendo”, completó, en el discurso que dio en el enorme salón de la Asamblea General.
Menciones: 
La canciller Susana Malcorra, que no estuvo presente en el momento en que Macri y May se cruzaron, dijo que “efectivamente el gobierno británico está abierto a un diálogo de múltiples temas”. “Han tenido un encuentro positivo, el Presidente ha insistido en que el reclamo de soberanía tiene que discutirse y la primera ministra ha dicho que efectivamente está dispuesta a dialogar, pero ella no ha reconocido que el tema de la soberanía pueda discutirse”, le dijo la canciller a Clarín en un diálogo telefónico para bajar la expectativa que había generado la revelación del Presidente.

Macri y su idea de soberanía

EL PAIS › LOS DICHOS SOBRE MALVINAS EN 1997

Mhttp://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-269692-2015-04-04.htmlacri y su idea de soberanía

Desde la UCR y el FR recordaron que para el jefe del PRO recuperar las islas implicaría “un fuerte déficit” para el país.

Las afirmaciones sobre la soberanía de las islas Malvinas que había hecho en 1997 el líder del PRO y precandidato a presidente, Mauricio Macri, generaron críticas y chicanas de distintas fuerzas de la oposición. El senador radical Eugenio “Nito” Artaza recordó las declaraciones hechas a Página/12 por el entonces presidente de Boca, en las que consideró que recuperar las Malvinas significaría “un fuerte déficit adicional para la Argentina”. “Algunos no entienden la soberanía, el valor de los recursos, posición geográfica, la Antártida. Nuestros héroes, sí”, aseguró Artaza a través de Twitter, donde publicó fotos de un acto junto a veteranos de guerra correntinos. Por su parte, el precandidato a jefe de Gobierno del Frente Renovador, Guillermo Nielsen, le envió una carta pública a Macri en la que remarcó, con cierta ironía, su “cambio radical” sobre el tema, ya que al cumplirse anteayer 33 años de la guerra publicó un texto en el que recordó a los combatientes y afirmó que las islas, “de manera inexorable y en paz, serán nuestras”.
En el extenso reportaje realizado por este diario el líder del PRO había dejado varias definiciones. Le dedicó algunos elogios al entonces presidente Carlos Menem aunque no apoyó su re-reelección, criticó a Eduardo Duhalde por no haber privatizado empresas públicas bonaerenses, consideró que “los gays son desviados” y también se refirió al tema Malvinas: “La verdad es que los temas de las soberanías con un país tan grande como el que tenemos nunca los entiendo mucho. Nosotros no tenemos un problema como los israelíes, que tienen problema de espacio. Acá lo nuestro es casi un amor propio. Es más, creo que las islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina. Tengo entendido que al Tesoro de Inglaterra le cuesta bastante plata por año”, dijo Macri, de vacaciones en Punta del Este.
Además de las críticas de Artaza, Nielsen advirtió sobre la “lógica administrativa” con la que se expresaba sobre las islas y lo comparó con su gestión en la Ciudad. “Del mismo modo que no es pertinente la reflexión sobre si es deficitario o no tener las islas, tampoco es pertinente considerar si es deficitario o no tener un plan de vivienda en la Ciudad, algo tan necesario para tantos porteños que, lamentablemente, tu gobierno no ha contemplado”, aseguró el candidato de Sergio Massa.

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Macri, Malvinas y la Antártida

Macri, Malvinas y la Antártida

Mauricio Macri continúa con su road show internacional. Pretende mostrar una “Argentina diferente”, tal como el Presidente describió al país ante inversores, en Nueva York. En el mundo han tomado nota del cambio pero esto no significa ninguna lluvia de dólares, como presagiaba el oficialismo, con mucho de amateurismo en estas lides, cuando comenzaba la administración. Como se dice en algún ministerio, todos estos gestos son más para los de adentro que los de afuera, que ya tomaron nota de que la conducta oficial ha cambiado desde diciembre de 2015. Los de adentro, más duchos en los problemas argentinos, tienen más recelos y sospechas fundadas.
La tentación de comparar la primera aparición de Macri en la asamblea de la ONU y el último road show de Cristina existe pero solo para verificar que el discurso de hoy, tan simple pero no inocuo, es muy diferente al de la anterior presidenta, cargado de ideología, también.
Macri creyó conveniente decir algo que sería obvio pero que necesitó remarcar luego de las críticas que se levantaron, inclusive entre sus aliados, por el acuerdo con Gran Bretaña. Entonces, el Presidente, que ya había dicho que la soberanía sobre las islas Malvinas es irrenunciable, volvió a llamar al diálogo a Londres para solucionar “amigablemente” la disputa de soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los “espacios marítimos circundantes”.
La diplomacia argentina está convencida que la mejora de las relaciones con Gran Bretaña puede traer en el tiempo que los británicos se avengan a discutir la soberanía en el archipiélago, y el espacio marítimo. Londres ratifica que todo les pertenece pensando, también, en sus derechos sobre la Antártida, que se superpone con el espacio que reivindica Argentina.
La diplomacia británica no tiene un pelo de ingenua y sabe que la posición argentina sobre Malvinas implicará concesiones que, es evidente, beneficiarán a los isleños, aunque el acercamiento forme parte de una estrategia de creación de confianza.
El “paraguas de soberanía” existe desde 1989, cuando Argentina y Gran Bretaña lo establecieron en Madrid, cuando se acordó para volver a tener relaciones tras la guerra.
La dureza kirchnerista no mejoró el reclamo argentino. Tenía, como todo, un objetivo doméstico. Macri, también, habló de soberanía por las críticas internas.
La negociación que ahora vendrá busca mejorar los vínculos bilaterales con Londres y hay gestos, además, hacia los isleños, que son ciudadanos británicos.
¿Por qué, entonces, tratarlos como si fueran un tercero en discordia?

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Volar a Malvinas, las islas que no conocen Macri, Massa, Pinedo, Carrió y Cristina

fgonzalez@clarin.com
El 9 de Julio se cumplieron 200 años de la independencia de la Argentina.
Y hace 183 años que Gran Bretaña ocupa ilegalmente el territorio de las Malvinas. La recuperación de las islas es una de las obsesiones del país adolescente que arrastramos desde la escuela, las canciones patrias y los libros de historia.
Sin embargo, la paradoja es que ninguno de nuestros principales dirigentes conoce esa tierra, motivo de tristezas atávicas y desarraigos. Ni Cristina Kirchner, ni Sergio Massa, ni Juan Manuel Urtubey, Elisa Carrió o Ernesto Sanz. Y tampoco las conoce Mauricio Macri, quien posiblemente se encuentre esta semana en Nueva York con la primera ministra británica, Theresa May, para hablar de la sensible relación bilateral y, claro está, de las Malvinas. Es extraño en estos tiempos de aldea global, pero los gobernantes argentinos deben establecer políticas de Estado exitosas para un pedazo de geografía que desconocen y al que jamás han visitado.
La excepción es el ex vicepresidente Julio Cobos. El mendocino viajó a las Malvinas a fines de julio de 2014. Fue como turista; se sacó algunas fotos y lo hizo público a través de Twitter.
Lo acompañaron apenas dos colaboradores y un teniente retirado que combatió en la guerra de 1982. Cobos estudió en el Liceo Militar y, una vez en las islas, visitó el Cementerio de Darwin, donde descansan los restos de uno de sus compañeros, combatiente caído en el conflicto.
La visita de Cobos a Malvinas generó algunas críticas en la dirigencia argentina. La más dura fue la del ex canciller Jorge Taiana, quien lo calificó de “irresponsable”. El enojo tiene que ver con la decisión de Gran Bretaña de sellar cada pasaporte de quienes ingresen a las islas. Parece un argumento entendible para los funcionarios del Gobierno argentino porque el sellado no deja de ser una atribución de soberanía por parte de los británicos. Aunque resulta insuficiente para aquellos ciudadanos que están fuera del poder. El rechazo a dejarse sellar el pasaporte les impide conocer ese territorio que nos pertenece por derecho pero que está muy lejos de nuestro conocimiento, distancia que se agigantó cuando perdimos la guerra de 74 días en las que nos embarcó la última dictadura militar. Guerra equivocada e inconcebible que, es bueno recordarlo, tuvo durante varias semanas el respaldo de buena parte de la dirigencia política y de la sociedad civil.
Taiana, un dirigente respetado que renunció a la Cancillería argentina después de que Cristina lo insultara por teléfono, dijo hace dos años que el sellado del pasaporte “es una razón por la cual nunca he ido ni iré a las Malvinas”. Lo sorprendente es que no es el único que piensa éso. El sábado fue el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, quien expresó una idea parecida. “No conozco Malvinas y me parece que no las voy a conocer, porque me molesta bastante que me sellen el pasaporte los británicos?”, sentenció el hombre que presidió la Argentina por doce horas.
De ese modo, tanto Taiana como Pinedo se perderán de conocer las  Malvinas  mientras el sellado británico del pasaporte los espere en la oficina de Migraciones de Puerto Argentino. No todos piensan lo mismo. Andrés Cisneros, el vicecanciller en tiempos de Carlos Menem, suele burlarse de esa aprehensión diciendo que se trata de “un fetichismo que no crea ningún antecedente a favor de Gran Bretaña”. Y cita el famoso paraguas de 1989 que dejó en suspenso la discusión por la soberanía de las islas. En la trinchera diplomática existe la costumbre de burlarse de la estra- tegia de seducción a los kelpers que Cisneros protagonizó junto a su jefe de entonces, el fallecido canciller Guido Di Tella. Como imagen de aquellos tiempos quedaron los ositos Winnie The Pooh que les enviaron a los habitantes de las islas y el vuelo de LAN que cada sábado vía Chile llega a Puerto Argentino, pasando por Río Gallegos una vez al mes.
Ahora es Mauricio Macri el que está negociando la posibilidad de un nuevo vuelo entre las islas y el continente. Los diplomáticos siempre dicen “el continente” y jamás la Argentina, porque eso sería diferenciar al país de las hermanitas perdidas. Dogmas del léxico diplomático que suelen pasar desapercibidas para los ciudadanos de a pie. En las conversaciones previas se menciona la posibilidad de un vuelo de TAM que vaya de San Pablo a Buenos Aires, y de aquí a las Malvinas. O la alternativa de utilizar a Montevideo como enlace. Pero el deseo discreto del Gobierno argentino es que sea Aerolíneas Argentinas la que aterrice en Puerto Argentino, un anhelo que hoy aparece con pocas chances de atravesar la desconfianza histórica que nos tienen los isleños.
Quizás, el impulso para que muchos argentinos viajen a conocer las islas necesite de otra de las batallas culturales en las que está empeñado el Gobierno actual. Batallas que le están provocando varios disgustos y un inquietante costo político, pero que Macri, y sus colaboradores, siguen emprendiendo con insistencia.
Habrá que ver con qué entusiasmo recogen las nuevas generaciones de argentinos la posibilidad de viajar a las Malvinas con mayor facilidad y a menor costo. Hoy el pasaje vía Chile cuesta unos 1.500 dólares promedio y a eso hay que incluirle otra cifra similar para hospedaje, transporte y comida durante la semana que, obligadamente, hay que permanecer en las islas. La geografía es muy parecida a la de Santa Cruz o Chubut y la mayor atracción son los pingüinos emperador, criaturas imponentes de un metro veinte de altura que no es posible encontrar en nuestra Patagonia.
Pero el verdadero interés para los argentinos no es el estrictamente turístico.

Contratando una camioneta con chofer se puede ir a los campos más cercanos a Puerto Argentino, donde se desarrollaron las batallas más intensas y sangrientas como Monte Longdon. Los isleños han dejado todo tal como estaba en 1982 y todavía se pueden encontrar pedazos de uniformes militares, botones, latitas de gaseosas o zapatillas de los pobres chicos a los que les tocó enfrentar el frío del invierno patagónico y la metralla inglesa.
Un poco más alejado, a poco más de dos horas de la capital de Malvinas, el Cementerio de Darwin ofrece una visión desoladora de lo que fue la guerra. Las 123 tumbas que esperan la identificación a través del ADN y la leyenda que agiganta esa tristeza cruzada por el viento. “Soldado sólo conocido por Dios”, reza el escrito sobre la piedra blanca.
Los argentinos que pasan por Malvinas siempre eligen Darwin para hacerles el homenaje merecido a los 649 soldados que murieron en los días más locos de la historia reciente.
La cuestión es que los dirigentes argentinos no conocen ni las calles muy british de Puerto Argentino, ni los pubs donde los kelpers nos siguen mirando con cierto desdén pero sin mayor agresividad. Tampoco conocen las costas escarpadas de ese mar frío, que es exactamente el mismo que baña las playas de Tierra del Fuego. No conocen a los pingüinos emperador, ni a las focas ni a la soledad infinita del Cementerio de Darwin. Y es difícil establecer los lineamientos de una política de Estado para un territorio que no se conoce. La frialdad, el bloqueo y el aislamiento que hemos mantenido sobre las Malvinas desde la guerra de 1982 no han dado tampoco resultados positivos.
Los poco más de dos mil kelpers que viven en las islas tienen hoy un estándar económico muy superior al de los argentinos. La pesca y el petróleo les han proporcionado excelentes ingresos.
Y ya no están tan aislados. Tienen TV satelital y celulares de última generación. Hace tiempo que Internet ha derribado las barreras que les impusimos después de la guerra.
Me tocó estar en las islas en 2007, cuando se cumplieron 25 años de la guerra. Y la visión deMalvinas cobra otra dimensión cuando se está allí, en la tierra que es nuestra pero que casi no conocemos. No hay dudas de que necesitamos más vuelos y más intercambio humano. Necesitamos acercarnos de alguna manera un poco más a las Malvinas.
Viajar nosotros y llevar a nuestros hijos. Sólo así cobrará sentido el poema de Pedroni que recitamos desde chicos en el colegio. Necesitamos desarmar las trampas del rencor que nos han quedado por tantos años de colonialismo injusto de parte de los ingleses y por las huellas dolorosas de una guerra que nosotros y sólo nosotros iniciamos.
Alguna vez tendremos que enfrentarnos con esos demonios que por ahora prefieren esquivar los Pinedos y los Taianas. Y es posible que allí encontremos las respuestas que hace tanto tiempo estamos buscando.

martes, 20 de septiembre de 2016

Malcorra al Congreso

19.09.2016 / Tras los fuertes cuestionamientos

Malcorra irá al Congreso a dar explicaciones sobre la declaración firmada con Gran Bretaña por Malvinas

Después de recibir fuertes críticas tanto de la oposición como aliados al interior de Cambiemos, la canciller aseguró que está "dispuesta a explicar e intercambiar opiniones" con los miembros de las comisiones de Relaciones Exteriores de las Cámaras de Diputados y de Senadores. Además, piden que se baje de sus candidatura a encabezar la ONU.


La canciller Susana Malcorra confirmó que irá al Congreso a dar explicaciones sobre la fuertemente cuestionada declaración firmada con Gran Bretaña por Malvinas. Aseguró que está "dispuesta a explicar e intercambiar opiniones" con los miembros de las comisiones de Relaciones Exteriores de las Cámaras de Diputados y de Senadores.

Es que los cuestionamientos le llovieron por todas partes, al punto de que no sólo recibió duras críticas por parte de dirigentes de la oposición, sino también desde el radicalismo y la Coalición Cívica, aliados en el frente Cambiemos. Es por eso que Malcorra defendió la declaración que suscribió con el ministro de Estado para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Alan Duncan.

Su confirmación de asistencia al parlamento argentino es la respuesta al pedido que realizó en las últimas horas el presidente del bloque de diputados de la UCR y aliado macrista, Mario Negri, para que la funcionaria "explique cómo impactan" en la discusión sobre la soberanía del país en las Islas Malvinas la declaración conjunta firmada entre Argentina y Gran Bretaña.

"Ha habido una lectura como si fuera la firma de un acuerdo entre ambos países que tienen todos los temas resueltos", intentó aclarar la titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, y añadió que "es importante" ya que se plasman "en detalle intenciones para avanzar, que se tienen que traducir en pasos concretos" y que hay disposición "a explicarles a todos, empezando por el Congreso".

"Que hayamos logrado en una declaración conjunta que ambas partes reconozcan que el tema de la soberanía es parte de nuestra discusión es central", enfatizó en un comunicado.

Por su parte, desde el FpV criticaron con dureza el texto conjunto negociado por Malcorra con Gran Bretaña e incluso pidieron que la canciller decline de su candidatura a dirigir la ONU ya que. consideran, hay contradicciones entre negociar la soberanía por Malvinas y hacer campaña para encabezar el organismo internacional.

El vicepresidente primero de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Guillermo Carmona (FPV-PJ), instó al Poder Ejecutivo “a que deje sin efecto el apoyo de la República Argentina a la candidatura de la canciller Susana Malcorra a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas”.

El legislador solicitó que se tome ese camino “mientras se desarrollen negociaciones con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, dado su carácter de Estado miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con derecho a veto y contraparte de la República Argentina en la disputa de soberanía con la República Argentina por la cuestión Malvinas”.

En el proyecto planteó la cuestión “en virtud del evidente conflicto de intereses que surge de su función como responsable de las negociaciones que se desarrollan con ese país y el carácter de candidata que actualmente reviste la señora canciller”

NO NEGOCIABLE

Macri dijo en Nueva York que la soberanía de Malvinas "es permanente y no negociable"

La gira por la ONU.
El Presidente arribó casi al mediodía. Dará su discurso ante la Asamblea General y tendrá reuniones con varios empresarios.


Con un retraso de casi medio día respecto de lo previsto, Mauricio Macri y Juliana Awada llegaron hoy poco después del mediodía a Nueva York, para participar de la Asamblea General de Naciones Unidas.
El Presidente y la Primera Dama llegaron desde el aeropuerto, custodiados por el Servicio Secreto, luego de un vuelo en un avión privado.
La agenda presidencial tendrá como centro de reuniones el Cuartel General de la ONU en Manhattan, a la orilla del East River, en un lugar alterado tras la explosión que sacudió a la ciudad norteamericana, en la previa al arribo de decenas de líderes del mundo.
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Macri llegó vestido de saco azul y jeans. En la puerta del hotel, anticipó que mostrará su plan para recibir refugiados sirios.
"Venimos a mostrarle al mundo que somos parte de las soluciones y no de los problemas", dijo.
El terrorismo, los refugiados, el problema del cambio climático son los temas que hablaremos y que ya compartimos en la última reunión del G20 que se hizo en China”, agregó el Presidente, y confirmó que ratificará la posición argentina respecto de que el reclamo de soberanía por las Islas Malvinas "es permanente y no negociable".
Los dichos del presidente se conocieron cuando hay algunas dudas por el acuerdo de 10 puntos que firmó días atrás la canciller Susana Malcorra con el vicecanciller británico, Alan Duncan, cuando éste visitó Buenos Aires por el Foro de Negocios e Inversiones. El acercamiento incluye la posibilidad de que haya un vuelo que una Buenos Aires con Malvinas. También, buscar alguna forma de avanzar con negocios petroleros.
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En cuanto a los refugiados, Macri aseguró que la Argentina colaborará con dar una respuesta a esa problemática “en la medida que podamos coordinar logísticas con el mundo” para recibir a familias sirio libanesas. “El nuestro es un país donde tenemos una comunidad sirio libanesa muy importante”, remarcó el jefe de Estado.
Macri, al salir del hotel en Nueva York y hablar con los medios. (Adriana Groisman)
Macri, al salir del hotel en Nueva York y hablar con los medios. (Adriana Groisman)
Luego, Macri y Awada subieron a su suite en The Mark, un coqueto hotel a una cuadra del Central Park, alejado del ruido comercial pero bien cerca de los lugares que frecuentaba  la clase alta neoyorkina.
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El Presidente, mañana encabezará un seminario dedicado a la Argentina que ocurrirá en una especie de vórtice del establishment financiero mundial: fue organizado por el diario británico Financial Times y se hará en la Bolsa de Wall Street. Marcos Peña le asigna una importancia clave a esa conferencia, en la que también hablarán él mismo; Prat-Gay, petroleros argentinos y ejecutivos de grandes bancos globales.
Y el martes, participará de la Reunión de Alto Nivel sobre Refugiados y Migrantes y otro ante la Asamblea General, pero también dedicará buena parte de sus horas a los contactos con empresarios.